Perezoso gigante Megatherium

El género Megatherium (del girego, “gran bestia”), dentro del orden Pilosa, al que pertenecen los perezosos actuales, son los perezosos gigantes más grandes que han habitado la Tierra. Actualmente todas las especies de este género están extintas.

Características y descripción

Megatherium pesaba más de 3 tolneladas y medía más de 6 metros de longitud de la cabeza a la cola. Esto hace que haya sido un mamíferos terrestres más grandes de la historia del planeta, pues median como dos elefantes actuales. Aunque se han descrito hasta nueve especies para este género, la especie más conocida es Megatherium americanum.

Esqueleto de Megatherium americanum
Esqueleto de Megatherium americanum

Los huesos de los peresozos gigantes eran robustos, tenían una gran cintura pélvica y una cola gruesa y musculosa.

Estos perezosos caminaban sobre los costado de sus pies y manos ya que sus garras le impedían que pudiera apoyarse sobre las palmas y las plantas de manos y pies. Esto también lo hacen los actuales osos hormigueros. Los gigante perezosos eran principalmente cuadrúpedos, las huellas fosilizadas han hecho ver que podía marchar de forma bípeda.

La mandíbula eran fuertes y bien adaptadas para el consumo de la partes vegetales correosas. Hay expertos que consideran podía haber tenido una lengua larga que podría haber usado para llevarse las hojas a la boca, de forma parecida a como lo hacen los perezosos arborícolas del presente. Otros sugieren que la soldadura de los huesos de su mandíbula no hubieran hecho posible este tipo de lengua.

Su cuerpo estaba cubierto de un pelaje espeso.

Hábitat de los perezosos gigantes

El Megatherium habitaba bosque y praderas de Sudamérica. Estaba adaptada a los climas templados, áridos o semiáridos.

Comportamiento de los perezosos gigantes

Su gran tamaño le permitía poder alimentarse de las hojas más altas de los árboles a la que no tenían acceso otros herbívoros, como pasa actualmente con las jirafas. Se cree que se podía levantar sobre sus patas traseras y usar la cola a modo de trípode para mantener el equilibrio. Desde esa posición usaría sus garras curvas para acercarse las ramas de los árboles.

Se considera que podría haber vivido en grupo pero también en solitario en cavernas.

Se supone que por sus gran tamaño no hubiera tenido depredadores naturales.